Mi cocina vegetariana/vegana y gourmet

Mi cocina es vegetariana desde hace más de veinticinco años, y también es gourmet, como yo. Si bien mi forma de cocinar ha evolucionado a lo largo de todos estos años, existen tres reglas básicas que se mantiene inalteradas: rapidez, simplicidad y sabor.

Mi inspiración proviene de los recuerdos de la infancia, de mis abuelas española una e italiana la otra, de mi madre, de todos los restaurantes donde he disfrutado de la comida, de los libros de cocina cuyas recetas nunca sigo al pie de la letra, y de mi propia imaginación.

Ya fuera de camino a mi anterior trabajo en bicicleta o ahora cuando estoy solo con mis perros, a menudo mis pensamientos se dirigen a la nevera (y recientemente también a mi propio huerto) para idear y visualizar mi próximo plato.

Desde hace casi dos años, mi cocina se acerca cada vez más a una cocina 100% vegana, en línea con mi visión de la sociedad, conformando así un acto político global. Creo firmemente en una sociedad anti-especista, feminista, ecologista, humanista y anticapitalista. Bajo mi punto de vista, la explotación animal por parte del ser humano está al mismo nivel que la explotación del humano por el humano. Y me parece inconcebible sentirse ternura por un gatito o un perro, pero mostrarse indiferente ante el destino de un pollo, de un cerdo o de un ternero. Creo que es necesario que tomemos conciencia de que cada día se masacran animales ante nuestra mirada impasible solo para satisfacer nuestra codicia y nuestro disfrute gastronómico.

Nuestra llegada a Can Pit Roig nos ha permitido vivir de una forma más acorde con esta filosofía de vida y, poco a poco, estamos retirando de nuestra dieta los productos lácteos y los huevos, que eran los únicos productos de origen animal que quedaban en nuestra despensa.

También trato de comprar la menor cantidad posible de productos procesados. Es por este motivo que yo mismo elaboro todo lo que se sirve para el desayuno, lo que ayuda a reducir los residuos, evita la ingesta de componentes tóxicos empleados de forma habitual por la industria alimentaria, y se traduce también en un ahorro de dinero y en un acto político de oposición a las grandes multinacionales. Soy consciente de que mis actos no son más que una gota de agua en mitad del océano, pero me reconforta sentir que, de alguna manera, contribuyo a la lucha ecologista y anticapitalista.

Desde tiempos inmemoriales, los aromas y los sabores resultan fundamentales en la cocina, ya sea gracias a las especias, las hierbas aromáticas o, simplemente, a la calidad de los ingredientes utilizados, como un buen aceite de oliva virgen o unos tomates del huerto.

Quienes conocen mi cocina están acostumbrados a los sabores de orientales (Asia, India…) y mediterráneos. También saben que para mí es imposible cocinar arroz solo con agua, que la salsa de tomate tiene que ser casera, que la pasta debe cocinarse con la salsa y que cada plato debe tener algo que lo haga único. Algunas de mis especialidades (mi pizza, mi curry, mi pan con tomate, mi parmigiana…) pueden parecer muy banales y nada sofisticadas, pero cuando las pruebes…